Tres millones de mujeres son víctimas de ablación cada año

SPC - jueves, 7 de febrero de 2019
Tres millones de mujeres son víctimas de ablación cada año
La ONU urge a salvar a 68 millones de posibles futuras afectadas antes de 2030 y alerta que países como Somalia, Guinea o Yibuti realizan esta práctica a casi toda su población femenina

La ablación sigue siendo una amenaza en un mundo donde al menos 200 millones de niñas y mujeres han sufrido alguna forma de mutilación genital, principalmente en países de África y Oriente Próximo. La lista crece cada año con unos tres millones de mujeres más, víctimas que pueden ver lastrado su desarrollo físico y psicológico para siempre. 
Aunque la eliminación de esta práctica se encuentra entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Naciones Unidas prevé que para 2030 más de 68 millones de niñas podrían convertirse en nuevas víctimas si esta práctica se sigue realizando al ritmo actual. 
La prevalencia de la mutilación entre niñas y mujeres de 15 y 49 años alcanza el 98 por ciento en Somalia, el 97 por ciento en Guinea, el 93 por ciento en Yibuti y el 87 por ciento en Egipto, según la ONU.
Las menores de 14 años representan a 44 millones del total, con los niveles más preocupantes en Malí (73 por ciento), Gambia (56 por ciento), Mauritania (54 por ciento) e Indonesia (49 por ciento). No en vano, es precisamente en las primeras fases de la pubertad cuando suelen darse este tipo de intervenciones. 
Hemorragias, quistes, infecciones e infertilidad, así como complicaciones al dar a luz figuran entre los efectos secundarios de una costumbre que a ojos de numerosas familias sigue siendo un motivo de fiesta y orgullo. De hecho, en muchos casos son las propias niñas quienes asumen e incluso reclaman pasar por este trance, un paso necesario hacia una vida adulta. 
La mutilación genital conlleva matrimonios forzosos, embarazos prematuros y abandono escolar. También deriva en graves daños psicológicos como depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático o escasa autoestima, entre otros efectos, alertó ayer la ONG Ayuda en Acción, con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero contra esta praxis.
En Kenia, pese a una teórica prohibición, la prevalencia de la ablación es del 21 por ciento en el caso de niñas y mujeres de entre 15 y 49 años y del tres por ciento entre menores de 14 años. Sin embargo, gracias al trabajo conjunto de Ayuda en Acción y la Fundación Kirira, en zonas remotas del norte como Tharaka la mutilación genital está prácticamente erradicada y en otras como Tangulbei y Abakuria ha caído notablemente. 
La educación es una herramienta potente para dar la vuelta a una sociedad y una tradición que cala en la mentalidad de las propias niñas desde su primera infancia. «El reto que tenemos son las niñas que deciden por sí mismas que quieren ser mutiladas», cuenta Mary, una profesora que lucha por cambiar el actual paradigma alertando de que la mutilación deriva en la mayoría de los casos en abandono escolar.  
Para muchas este movimiento antiablación llega tarde, pero también con su relato quieren despertar conciencias. Es el caso de Lucy, que recuerda cómo un hombre mayor llegó a su casa y «prometió cuidar de ella», siendo aún una niña. «No había nadie conmigo y nadie me advirtió de los peligros de la mutilación. Yo recuerdo que sufrí mucho», relata, al hablar de un punto de inflexión que dio paso también al matrimonio. 

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