Las tensiones atascan la COP25

Agencias/Madrid
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Las dificultades en las negociaciones alargan una Cumbre del Clima de Madrid que pretende llegar a un punto de consenso, mientras los activistas censuran que no se les ha escuchado

Las tensiones atascan la COP25 - Foto: Fernando Villar

La Cumbre del Clima que lleva celebrándose durante dos semanas en Madrid enfiló ayer las últimas horas de la agenda marcada con negociaciones in extremis, aunque con la vista puesta en una prórroga, algo habitual en los 25 años de historia de estas reuniones, debido a la falta de un acuerdo final que todavía se desconocía al cierre de esta decisión.
Así lo recordó el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien señaló que las cumbres se cierran en el último momento y aún es posible obtener resultados relevantes.
Las «tensiones» durante la COP25, según ya apuntó la ministra española en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, se centran en la disparidad de posturas de los delegados sobre el ritmo de su ambición climática. La regulación de los mercados de carbono -un pacto deseable, aunque no imprescindible, según fuentes de las negociaciones, que consideran preferible la ausencia del mismo a un mal acuerdo- ha sido uno de los puntos angulares para la firma de un documento, aunque durante la cumbre también se han tratado temas como la importancia crítica de los océanos como parte integral del sistema climático de la Tierra y de avances en los mecanismo de financiación como el fondo verde del clima.
Con el nuevo año, se producirá la entrada en vigor del Acuerdo de París y, con él, los nuevos objetivos nacionales de reducción de emisiones que deberán presentar los países. También la UE, que desde la Comisión Europea, lanzó su Nuevo Acuerdo Verde para alcanzar la descarbonización y neutralidad climática de carbono en 2050.
Mientras los principales negociadores intentaban ultimar los concluyentes puntos del encuentro, unos 200 jóvenes de los colectivos sociales de Fridays For Future (FFF) y Extinction Rebellion (XR), entre otros, protagonizaron una sentada frente a las puertas de centro de congresos, para denunciar que «no se avance en las negociaciones y la desconexión entre lo que pasa dentro y fuera de la COP». 
Estos movimientos resaltaron también que «no se ha escuchado ni a la juventud, ni a los colectivos más desfavorecidos, como los indígenas», motivo por el que han organizado una protesta con diferentes actuaciones.
En este sentido, la Cumbre Social por el Clima, que presentó su valoración final del encuentro, aprovechando la sentada juvenil, auguró que la COP25 podría «reducir aún más la ambición del débil proceso» del Acuerdo de París, al considerar que se dilatarán «los tiempos de presentación de nuevos compromisos, retrasando durante años el hacer frente efectivo a la emergencia climática» lo que tendrá, a su juicio, «catastróficas consecuencias» por lo que reclaman «soluciones reales».
 En su declaración, también rechazaron que se profundice en los mercados de carbono o desarrollo limpio porque «son fuente de numerosas violaciones de derechos humanos y ambientales», además de «echar a los grandes contaminadores» que, «se conviertan en escaparate donde lavar a las empresas responsables de la degradación».