"Cada persona tiene sus propias circunstancias"

SPC
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El escritor Rubén Turienzo da las claves en su libro 'Haz que suceda' para que cualquiera que se proponga lograr un objetivo en la vida lo pueda cumplir siguiendo un plan práctico y activo

"Cada persona tiene sus propias circunstancias"

El lector se va a encontrar en el libro Haz que suceda (Alienta) herramientas prácticas, útiles y contrastadas para que cualquier persona pueda minimizar las variables que nos hacen fracasar, potenciando así la consecución de los objetivos. Los argumentos están fundamentados en elementos como el coaching, las metodologías ágiles, la gran consultoría de empresas (estrategia, gestión de productos, marketing, planificación), pero todo simplificado al máximo para que pueda ser interiorizado por cualquier persona.
Su autor, Rubén Turienzo, asegura que la diferencia que existe entre estas herramientas y otras utilizadas para alcanzar el éxito es que sus consejos están ordenados en un itinerario que cumple con el proceso habitual que una persona se va a encontrar ante un reto o una dificultad. «Lo primero será la definición del objetivo, luego encontrar los motivos que te hacen querer esa meta, encontrar los recursos que tenemos y después identificar qué personas nos pueden ayudar. Seguimos con el plan táctico, es decir, qué acciones poner en marcha y, por último, el cuándo; la línea temporal a seguir». 
En definitiva, Haz que suceda se basa, a su juicio, en argumentos que huyen de las «filosofías vacías» que verdaderamente le llevan a la acción y a la consecución de resultados tangibles. «Si tuviera que decir en una palabra cuál es la clave por la que este libro ayuda a lograr metas sería pragmatismo». Todo su contenido está diseñado para que sea práctico tras haberlo vivido y trabajado con más de 200 grupos, en 15 países diferentes a lo largo de más de 20 años.
Cada persona tiene sus propias circunstancias, un tiempo y unos recursos limitados, unos miedos, bloqueos. Por eso cree que denota falta de empatía formular la frase Querer es poder, porque es simplificar en exceso la vida y su contexto. Yes de la opinión de que la que debería ser es: «Si quieres, defines tus objetivos, encuentras tus motivadores, entonces puedes». No podemos obviar que, desde el deseo inicial hasta la consecución del proyecto, existen una serie de variables que nos pueden hacer triunfar o fracasar.
Así, sostiene que aquellos que no hayan conseguido alcanzar sus objetivos no deben castigarse, culpabilizarse. «Debemos realizar un análisis pormenorizado para no quedarnos en la excusa fácil o justificación que marca la situación que se ha vivido, identificando el riesgo para poder minimizarlo». 
Este libro invita a tener una actitud constructiva, «siendo responsables de lo que nos sucede por lo que dejemos las culpas a un lado y protagonicemos los siguientes pasos que vamos a dar». «Somos responsables de lo que nos sucede y de hacer los cambios necesarios para volver a intentarlo y por supuesto, conseguirlo. En mi caso, me propuse alcanzar ciertos fines siguiendo las pautas y herramientas de mi libro. En concreto, me marqué cuatro metas. La primera fue ganar mi sexto Victory Awards en EEUU. Sin embargo, a la semana de identificar el objetivo, me comunicaron que ni siquiera estaba nominado. Fallé, supuso una decepción y me sentí muy tocado por no haber podido alcanzarlo. Tras analizarlo me di cuenta que había cometido varios errores de los que hablo en el libro». 
En primer lugar, se planteó un objetivo que no era significativo. El segundo, no haberlo hecho con tiempo suficiente y, el tercero, no haber identificado una serie de acciones propicias para alcanzar lo que se había propuesto.
El segundo objetivo fue perder más de 15 kilos. Finalmente, se quitó 18 mejorando su salud y calidad de vida y, lo más importante, sometiendo todo el proceso a las herramientas que propone en el texto.
El tercero fue que un grupo de 12 personas consiguieron sus proyectos vitales. Hace unas semanas, en la presentación del libro en Madrid, tuvo la suerte de poder contar con algunas de ellas que nos trasladaron su testimonio. 
El último fue que esta obra fuera best-seller. Y, aunque parezca increíble, lo consiguió el mismo día de su presentación, cuando, a través de un acuerdo con el Gobierno de Honduras, vendió 100.000 copias en un solo día, convirtiéndose así en el autor que más rápido ha posicionado un libro entre los más vendidos.