El mercado negro de los 'riders'

Óscar Tomasi (Efe)
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Comerciar con cuentas de reparto en plataformas como Glovo o Deliveroo es una vía de ingresos cada vez más común

El mercado negro de los ‘riders’

Alrededor de plataformas como Deliveroo, Glovo o Ubereats ha florecido un mercado negro en el que se comercia con cuentas para poder ser repartidor de estas empresas, una vía de ingresos a la que recurren inmigrantes sin papeles y personas que buscan no tener que pagar la cuota de autónomos. Así se desprende de decenas de mensajes públicos que figuran en anuncios clasificados, foros y grupos en redes sociales y confirman los propios miembros del colectivo, que desvelan una práctica que es vox populi en el sector desde hace años.
El fenómeno salió a la luz tras la reciente muerte en un accidente de tráfico en Barcelona de un repartidor nepalí cuando entregaba un pedido de Glovo, empresa que se apresuró a apuntar que no estaba dado de alta en su aplicación como colaborador y que operaba con el nombre de otro.
Mientras que las compañías aseguran que toman medidas para controlar que estas cesiones no se produzcan, los repartidores hablan de un sistema que se retroalimenta y en el que todas las partes se benefician. A las firmas les interesa contar con riders suficientes para atender pedidos en las horas punta y valoran más a aquellos que están disponibles en esos momentos, y los repartidores quieren figurar como activos cuanto más mejor para tener más opciones de recibir encargos también en las horas valle, aunque sea compartiendo la cuenta o cediéndola.
Miembros de este colectivo explican que la mayoría se da de alta en varias aplicaciones, por lo que algunos llegan a acuerdos con terceros para que trabajen con su nombre. Pero hay casos de toda clase, desde riders que comparten la cuenta durante horas o días, hasta otros que la alquilan por meses a precios que pueden superar los 200 euros. «Hay muchos que se aprovechan», asegura un arrendador.
Para evitar esta práctica ilegal, Glovo da la opción a clientes y tiendas para que puedan denunciar si la identidad del repartidor no coincide con la que figura a la hora de realizar el pedido; no obstante, reconoce que las actuales medidas son «insuficientes» y que en los últimos dos meses solo se han desactivado 17 cuentas por este motivo.