Solo dos guerras y una tasa pudieron con las Fallas

Mónica Collado (EFE)
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Las fiestas josefinas han sido canceladas en cinco ocasiones: por la subida de un impuesto por el montaje en la calle, por la contienda en Cuba y en tres ocasiones por el conflicto civil

Solo dos guerras y una tasa pudieron con las Fallas

Solo la declaración de la guerra de Cuba y la Guerra Civil española llevaron a suspender las Fallas en Valencia, que también vio, en 1886, sus calles sin catafalcos porque los falleros se negaron a pagar la tasa para plantarlos en la calle, una circunstancia histórica que se repite ahora con un obligado aplazamiento a causa del coronavirus.
En esta ocasión, las populares fiestas valencianas se retrasan cuatro meses hasta que la situación sanitaria haga posible su celebración, según anunció el pasado martes el president de la Generalitat, Ximo Puig. En concreto, la nueva fecha elegida es entre el 15 y el 19 de julio, según anunció ayer el alcalde de la capital del Turia, Joan Ribó.
La medida -que se toma a las puertas de la plantà de los monumentos y «por responsabilidad y pensando en el interés general», según remarcó Puig- es insólita, ya que las Fallas han tenido continuidad a lo largo de toda su historia, desde el siglo XVIII, con cinco únicas excepciones.
En concreto, por estar el país inmerso en sendas contiendas, la de Cuba de 1896 y la Civil, y una más por motivos económicos, cuando la subida a 60 pesetas del impuesto municipal en 1886 por el montaje en la calle llevó a las comisiones a no ocupar la vía pública.
Los datos son de Javier Mozas, delegado de la Delegación de Documentación de la Junta Central Fallera, el órgano rector de la fiestas josefinas, que tienen su origen en materiales combustibles que recibían el nombre de Fallas y se quemaban la víspera de San José.
El 16 de marzo de 1896, en plena contienda de Cuba, el Gobernador Civil de Valencia decidió suspenderlas «por estado de guerra, por si acaso pasaba algo».
La siguiente ocasión fue ante la Guerra Civil española y se prolongó durante tres años, en 1937, 1938 y 1939, ya que la contienda terminó en la capital del Turia el 30 de marzo. Por estado de guerra, se prohibieron todas las manifestaciones festivas por peligrosidad para la población.
A partir de 1940, se han celebrado de forma ininterrumpida hasta la actualidad, a la que se ha llegado con 764 monumentos falleros, grandes e infantiles de 382 comisiones integradas en la Junta Central Fallera (JFC) de Valencia, entre ellas todas las de la capital valenciana y las de Mislata, Quart de Poblet, Xirivella y Burjassot, localidades de su área metropolitana.