Julen, siete días de pesadilla

Enrique Hidalgo (EFE) / Málaga
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Los rescatistas empieza a excavar el túnel por el que esperan acceder en las próximas horas al pequeño que se cayó en un pozo en Totalán

Julen, siete días de pesadilla

Hace una semana desde que Julen, de solo dos años, cayó a un estrecho y profundo pozo en Totalán (Málaga). Siete días de angustia para su familia y para el conjunto de la sociedad, que asiste en vilo a una operación de rescate sin precedentes en España por su dificultad y envergadura.
Desde que el pequeño se precipitó por el pozo -de 25 centímetros de diámetro y 107 metros de longitud- y su familia diera el aviso de lo ocurrido, se inició una carrera contrarreloj para sacar al niño que, pese al esfuerzo en turnos de 24 horas de más de un centenar de rescatistas, se ha encontrado con todo tipo de dificultades.
La primera llegó en forma de tapón de arena a los 73 metros de profundidad, un obstáculo con el que se topaba una y otra vez la cámara que se introdujo en el pozo, y que hizo que el primer método de acceso hasta Julén, la succión de ese material, no diera resultado.
Se propuso entonces la construcción de túneles, uno horizontal y hasta dos paralelos en vertical, pero la necesidad de actuar casi a ciegas, sin estudios previos, ha hecho que los técnicos se hayan encontrado numerosos problemas que han ido dilatando los plazos anunciados para el rescate.
Finalmente, la opción en la que más se confía es un túnel vertical junto al pozo, que ha obligado a realizar una operación de desmonte del terreno que ha constituido una auténtica obra de ingeniería civil, según Ángel García, ingeniero responsable del operativo. Eso sí, los problemas no merman el ánimo de las personas que llevan desde el pasado domingo intentando sacar a Julen de ese angosto pozo.
«Es como si fuese el hijo de todos y nosotros vamos a por él», relata García, en una frase que resume el espíritu de todo el equipo y a la que se suman los vecinos de Totalán y la barriada malagueña de El Palo, en la que reside su familia.
Así, el operativo de rescate de Julen comenzó a primera hora de ayer a perforar el túnel vertical de 60 metros paralelo al habitáculo en el que se encuentra el niño, un proceso que llevará 15 horas y al que seguirá la excavación a mano posterior de una galería horizontal durante otras 20 horas.
Mientras, los efectivos se dejan las uñas en la tierra la colaboración y el apoyo del entorno a la familia no cesa, como tampoco lo hace la esperanza de encontrar a Julen.