Asaja reclama más inversión en técnicas de mejora vegetal

Agencias
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La organización agraria exige que las compañías destinen el canon de las semillas certificadas a la investigación para asegurar un mayor "rigor científico" en las futuras producciones

Asaja pide invertir la recaudació de la semilla certificada

Continúa la polémica sobre la norma que obliga al agricultor a pagar un canon por reutilizar semilla certificada. Mientras unos defienden el derecho de las casas de grano a imponer estos royalties, hay quienes consideran que se trata de una medida abusiva, difícil de asumir para los productores.

Pedro Gallardo, vicepresidente de Asaja y presidente de la Alianza para la Agricultura Sostenible, no entra en valoraciones aunque insiste en que, si se opta por reutilizar el grano, el pago del canon es obligatorio. No obstante, pide a las compañías que inviertan el dinero recaudado en investigación.

Se estima que cada agricultor que opta por el reempleo de grano aporta como media unos 115 euros anuales por los derechos de uso de variedades de cereal, lo que supone entre 1 y 3 euros por hectárea, en función de las dosis de siembra y de su rendimiento comarcal. Gallardo considera que se trata de una medida “lesiva” para los agricultores y, más aún, si se tiene en cuenta que “los cereales atraviesan un mal momento” con precios de hace casi tres décadas.

Por ello, recuerda que, quienes no estén conformes o no puedan afrontar el pago de la tasa, tienen otras opciones en el mercado, ya que hay muchas variedades cuya patente ha expirado y se pueden comprar sin tener que desembolsar un dinero extra. Sin embargo, es consciente de que los royalties sirven, por ejemplo, para poner en marcha investigaciones que persiguen minimizar el impacto del cambio climático en las cosechas.

El descubrimiento de nuevas técnicas en mejora vegetal es, además, un reto fundamental en España porque en la zona norte de Europa el rendimiento de los cultivos es hasta tres veces mayor. “Estamos muy lejos de países como Irlanda o Alemania, que han multiplicado por cuatro sus producciones”, asegura Gallardo.

 

Mejorar el rendimiento

En este sentido, lamenta que el Tribunal de Justicia de la Unión Europa dictaminase hace poco más de un año que los organismos obtenidos con nuevas técnicas en mejora vegetal, deben cumplir con las mismas condiciones que los organismos genéticamente modificados. Desde Asaja mantienen que estas técnicas modernas, derivadas de la tecnología CRISPR, permiten reducir la utilización de productos fitosanitarios y adaptar las semillas al cambio climático, haciendo el campo español mucho más productivo.

“Estas técnicas van en pro del medioambiente” añade el vicepresidente de Asaja, quien aclara que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria ha concluido que “son métodos seguros”. Pero su aceptación en Europa no está clara y por ello, pide que tanto el Parlamento Europeo como el Consejo se pronuncie con criterio científico, sin que influyan en la decisión determinados lobbies de presión. Por ello, Gallardo concluye: "que no escuchen a los agricultores, ni a los ambientalistas, que escuchen a la ciencia”.

El hecho de que Europa rechace la utilización de estas técnicas en mejora vegetal sólo iría en detrimento de la competitividad de los productores europeos porque no implica que no vayan a entrar en el mercado. Desde Asaja denuncian que podrían llegar al continente “sin trazas”. De ahí que insistan en la necesidad de tener un marco jurídico que permita incorporar el avance científico.