El mal despertar de la bestia blanca

SPC
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El mal despertar de la bestia blanca - Foto: EVA PLEVIER

Los hinchas del Ajax dispararon fuegos artificiales en el hotel del Madrid pensando que así las estrellas merengues no rendirían en el campo

Treinta de marzo de 2012. El Real Madrid aterriza en Pamplona en la víspera de un duelo de esos que suele darle un ‘yuyu’ histórico, una plaza (El Sadar) donde no le es extraño ganar pero jamás ha vivido un partido cómodo. Esa tarde-noche, un recinto situado a escasos 250 metros del hotel del líder acoge «un macrobotellón», descrito así en varios medios; se trata de la llamada ‘Carpa Universitaria’, una fiesta que reúne a miles y miles de jóvenes en la ciudad, en la que desde la mañana del sábado -y hasta la seis de la madrugada del domingo- se invierte fuerte en I+D+I, se llenan decenas de pizarras de textos y números y se devoran libros y más libros... pero todo lo contrario: la jornada arranca con un mus en el que se cuentan más vasos que naipes. 
Y a partir de ahí, todo ‘mejora’. La seguridad del Madrid habla con la del hotel, y entre ambos improvisan un dispositivo para que la fiesta apenas se note de puertas adentro. No obstante, como la noticia corre como la pólvora y los más gamberros suelen encontrarse siempre en el tumulto, algunos ‘universitarios’ frustrados se acercan al hotel a meter todo el ruido posible: bocinazos, cánticos, todo lo que estuviera en su mano y lograse saltar un mínimo control policial en la rampa de acceso al hotel. Estos fenómenos, nuestra esperanza del mañana, están convencidos de que, alterando el sueño de las figuras, las posibilidades de que Osasuna le gane al Madrid aumentan exponencialmente. Y con una sonrisa etílica y tontorrona se acuestan convencidos de ello...
1-5. Ese fue el resultado al día siguiente. No les vi las ojeras a Cristiano o Higuaín, pero marcaron dos goles cada uno. Benzema otro. Hasta Coentrao -no trascendió si se dejó caer por la carpa a echar un trago y un par de pitillos con la ‘chavalería’- jugó un ratito para sudar la víspera. 
¿Es mejor cogerle al gigante descansado o de mala leche? Los fenómenos del hotel de Ámsterdam y sus fuegos artificiales pensarán ahora que algo de lo que sucedió ayer en el césped tiene que ver con ellos. Como decía Einstein: «Solo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera».