El PSOE apuesta por gobernar en solitario

J. D. Bazaga (SPC)-Agencias
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El PSOE apuesta por gobernar en solitario - Foto: Zipi

Los socialistas creen que las urnas avalan su gestión y no se plantean compartir el poder con Podemos

Si pudieron con 84 diputados, mejor aún podrán sostener un Gobierno en solitario con 123. Ese es el argumento con el que el PSOE quiere ahuyentar las especulaciones sobre los posibles pactos para alcanzar la Presidencia. Evidentemente, en Ferraz aspiran a superar la investidura, pero quieren hacerlo para seguir con el rumbo que han marcado en estos 10 meses en el poder. Y, para ello, entienden que deben seguir cogiendo el timón sin favores ni ataduras porque las urnas han avalado su gestión. Así lo dejaron caer ayer diversos dirigentes progresistas que analizaron los resultados del pasado domingo.
Una de las primeras en salir a la palestra fue la vicepresidenta del Ejecutivo, ya en funciones, Carmen Calvo, que defendió esta «fórmula» de gobierno «en solitario». «Podemos seguir avanzando en este camino que hemos iniciado porque los ciudadanos nos  han dado un respaldo más que suficiente», señaló. En cuanto a la exigencia de Unidas Podemos para entrar en el nuevo Gabinete a cambio de su apoyo, Calvo valoró el apoyo recibido desde la formación morada en estos meses, pero incidió en seguir cada uno por su lado, aunque no cerró la puerta a un posible acuerdo. «Quedan muchos días, y al partido de Pablo Iglesias le hemos visto ir avanzado en la comprensión de lo que supone la discreción. Antes pedían que los acuerdos fueran con luz y taquígrafos, pero todos vamos aprendiendo», señaló.
Con esa misma idea compareció el secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos, tras la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal que convocó Sánchez para analizar la primera victoria en unas elecciones generales de los socialistas en 11 años. El dirigente socialista sostuvo que su partido va a mantener su disposición al «diálogo» con «todos» los grupos políticos que han obtenido representación en la Cámara Baja. «Trataremos de llegar a acuerdos. Está todo abierto», resaltó, aunque agregó que desconoce si el resto de las formaciones «van a respetar el mandato de las urnas».
En este sentido, criticó duramente el llamado «cordón sanitario» que ha defendido Ciudadanos, aún con unos resultados en las urnas que garantizarían la mayoría absoluta en caso de alianza con el PSOE.  «Cuesta entenderlo», señaló.
Cuestionado por los gritos que se escucharon en la calle Ferraz durante la celebración de la victoria, donde un millar de simpatizantes pidieron a Sánchez que «¡Con Rivera no!», Ábalos subrayó que «tenemos muy claro lo que nuestra militancia piensa».


«El chollo de la moncloa». Precisamente desde la formación naranja, la portavoz de su Ejecutiva de Ciudanos, Inés Arrimadas, rechazó de nuevo la posibilidad de que su partido alcance un acuerdo de Gobierno o de investidura para que Pedro Sánchez siga en La Moncloa. A su juicio, los socialistas «ya lo tienen montado y preparado porque los números les salen». «¿Hay algún español que piense que Pedro Sánchez no tiene ya el Gobierno amarrado con Pablo Iglesias y los nacionalistas?», se cuestionó la dirigente naranja, que añadió que Unidas Podemos  y los partidos nacionalistas «eran los más felices» al ver los resultados, «porque saben que con Sánchez en La Moncloa tienen su chollo». 
Desde su punto de vista, los buenos resultados de Cs demuestran que el partido hizo bien en rechazar un acuerdo postelectoral con el candidato del PSOE, una postura que mantienen tras la cita con las urnas. «Es una decisión lógica porque el señor Sánchez, que pacta con Torra, con Bildu y con Puigdemont, que llama fachas a los que llevan la bandera de España y que nos insulta y nos dice crispadores por quitar lazos amarillos en Cataluña, no puede pretender gobernar con Ciudadanos», enfatizó. 


Posponer las alianzas. Además de con quién puede pactar el PSOE, otra de las incógnitas es cuándo se formalizarían esas posibles alianzas. Según fuentes socialistas, la formación progresista intentará posponer los acuerdos para formar Gobierno a después de las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo con el objetivo de que las negociaciones y los posibles pactos no le penalicen en esos comicios.
Y es que una de las fórmulas para que el PSOE consiga gobernar pasa por el apoyo o como mínimo abstención de los independentistas en investidura. Incluso contando con un eventual apoyo en la investidura de Podemos, Compromís, los regionalistas cántabros de Miguel Angel Revilla, PNV y Coalición Canaria, el PSOE se queda a un escaño de la mayoría absoluta.  Por lo que, para sacar adelante la investidura en segunda vuelta, donde solo se necesitan más síes que noes, necesitaría la abstención de algún diputado de ERC, Junst per Catalunya o Bildu.