El Atlético regala el liderato

SPC
-
El Atlético regala el liderato - Foto: STEPHANIE LECOCQ

Los del 'Cholo' conceden un empate ante el Brujas que, sumado al triunfo del Dortmund, les hace perder el primer puesto

El Atlético de Madrid sufrió ayer un frustrante empate a cero en Brujas, en un ejercicio de dominio inofensivo, que sumado al triunfo del Dortmund en su visita a Mónaco, le apartaron de la primera plaza de su grupo de la Champions.
Un objetivo incumplido, un sorteo previsiblemente más complicado para los octavos de final, el partido de vuelta fuera de casa... Ni el factor de depender de sí mismo ni la posesión, un 57 por ciento, le bastaron al conjunto rojiblanco, al que le sobró balón y le faltó verticalidad, atascado contra el repliegue de su oponente salvo al principio, cuando dispuso de sus mejores opciones.
Ya no es un visitante tan fiable, con apenas cuatro triunfos en las 12 salidas del curso entre todas las competiciones, una sola en los dos últimos dos meses y medio.
Mientras, acumula constantes daños en la defensa, el último ya en Bélgica, donde José María Giménez se cayó de la convocatoria por una lesión en el gemelo y agrandó hasta cuatro la lista de ausencias en la zaga, con solo tres jugadores del primer equipo específicos en esa línea, entre ellos Filipe Luis, suplente.
Diego Godín, con el alta médica desde el pasado lunes, fue directo a una alineación en la que irrumpió de nuevo Javier Montero y en la que Saúl Ñíguez sigue siendo un comodín en el lateral izquierdo; la enésima reinvención contra la adversidad.
En ese sentido, cada partido ofrece más y más desafíos al ‘Atleti’. No hay mejor contraataque que una puesta en escena vigorosa, con ambición, con la indiscutible intención de jugar en campo contrario, mover la pelota ante el repliegue de su oponente, explotar las bandas y, en definitiva, transmitirle a su rival con esa secuencia de aptitudes de que la única meta que existe es ganar.
No pudo superar al Brujas. Ni siquiera dentro de esa predisposición, después algo más intermitente, frente a un rival armado y protegido en torno a su poblada retaguardia.
El bloque del ‘Cholo’ no tiró tanto como pisó el área. Ni mucho menos. Y cuando conectó el remate, solo en el primer acto, le faltó puntería, caso de Thomas en un lugar inmejorable y con un disparo directo al cuerpo de Horvath, o irrumpió ágil el portero para repeler una fenomenal parábola de Griezmann, en la mejor ocasión colchonera.
El equipo mandón del principio se quedó en dos ocasiones, tres con la que añadió después el francés con un remate apurado, y en una inquietud mínima en el viaje al descanso, el lanzamiento de falta de Denswill que atrapó Oblak sin excesos, mientras ya presionaba el marcador de Mónaco: 0-1 al cuarto de hora.
El primer puesto del grupo ya pasaba por un resultado indispensable: ganar o ganar. No había más para el Atlético cuando regresó del vestuario.
Sin embargo, ya no era el cuadro del inicio. Ni se sentía tan tranquilo en su territorio ni apenas irrumpía en el área rival, menos aún por las bandas, por donde Arias apenas puso un centro.
Solo Oblak parecía dispuesto a no complicar una posible victoria de los suyos salvando ‘in extremis’ un cabezazo de Peres, que todos veían dentro menos él. 
Al final, el rácano planteamiento de Simeone volvió a costar un insípido empate que le otorga el segundo puesto.