Algo más que el guaperas

Juana Samanes
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Brad Pitt, que ganó el Oscar al Mejor Actor de Reparto por 'Érase una vez en... Hollywood', se gana a crítica y público con 'Ad Astra', un filme futurista en el que debe salvar a la Humanidad

Algo más que el guaperas

De mis anécdotas ejerciendo mi labor profesional como analista de cine, tengo una sobre Brad Pitt. Corría 2009 y asistía, junto con otros compañeros, al pase de prensa de El extraño caso de Benjamin Button, donde el actor era la estrella indiscutible. En un momento dado, su personaje se quedaba en camiseta blanca y, en ese momento, se escuchó en la sala de cine un suspiro prolongado de admiración. Ni ejerciendo nuestro trabajo algunas colegas femeninas pudieron evitar expresar el atractivo innato que les producía el imponente físico del intérprete. 
Evidentemente, esa ha sido una de las bazas con las que ha jugado en su carrera William Bradley Pitt, nacido el 18 de diciembre de 1963 en Shawnee, Oklahoma, aunque los primeros años de su vida los pasó, curiosamente, en la ciudad de los Simpson, en Sprinfield (Missouri). 
Comenzó en la Universidad estudios de Periodismo y Publicidad, que nunca terminó, porque cuando tenía 23 años se dio cuenta de su verdadera vocación era ser actor. Como tantos aspirantes a esa profesión, viajó a Los Ángeles y, también, como otros tantos, tuvo de trabajar en oficios diversos para pagarse sus clases de interpretación: camarero, guarda jurado, chófer, pollo de una cadena de restaurantes de comida rápida...
Sus primeros papeles no merecen la pena ni mencionarse pero, ya en 1991, intervino en Thelma y Louise, en un personaje que solo aparecía en pantalla 15 minutos y la suerte le sonrió. A partir de ahí llegaron papeles como el de Tristán en Leyendas de pasión (1994), que pudo encasillarle como un galán romántico, pero, lejos de eso, lo cual demuestra que el joven no era torpe, decidió arriesgarse en cometidos diferentes en películas como Entrevista con un vampiro (1994), Seven (1995) o La sombra del diablo (1997), donde con esa cara de angelito se metía en la piel de un terrorista, por citar interpretaciones destacadas. 
El carismático director David Fincher volvió a contar a contar con él tras Seven en la violenta El club de la lucha (1999) y, en años sucesivos, acertó al participar en Babel (2006) o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Frost, (2007), donde encarnó al mítico bandido. 
No obstante, la película que cambió su vida personal fue una de entretenimiento: Sr. y Sra. Smith (2005), donde se enamoró de su compañera de reparto Angelina Jolie, lo que se tradujo en uno de los divorcios más sonados de Hollywood, al romper una pareja que parecía perfecta con su hasta entonces esposa Jennifer Anniston.
Muy amigo del actor Georges Clooney, ha sido compañero suyo en la saga de Ocean’s o en Quemar después de leer, de los hermanos Coen. Pero en la primera década del siglo XXI, Brad también apostó por personajes serios al actuar en el filme metafísico El árbol de la vida, de Terrence Malick, donde encarnaba a un padre de familia consciente de la fragilidad de la naturaleza humana ante los designios divinos.
Nominado en cuatro ocasiones al Oscar a mejor actor principal o de reparto (12 monos, El curioso caso de Benjamin Button, Moneyball, Érase una vez en... Hollywood) y ganador de uno como productor de 12 años de esclavitud, este año cumplió los pronósticos y ganó la preciada estatuilla gracias a su papel en la mencionada cinta de Quentin Tarantino, donde aprovecha, de forma espectacular, su sonrisa pícara, que le da aspecto de niño a pesar de haber cumplido ya los 56 años. 
Aunque ha sido nominado por ese relato original de una de las historias más sangrientas ocurridas en la meca del cine, también lo hubiera merecido por su magnífico trabajo en Ad Astra, donde encarna a un astronauta que viaja a los límites del espacio para encontrar a su padre perdido, y siempre añorado, y para intentar solucionar un misterio que amenaza con acabar con la supervivencia de nuestro planeta. En este filme, que mezcla aventuras espaciales, suspense y drama familiar, interpreta a un individuo solitario pero que está dispuesto a sacrificarse por el bien común. Película muy recomendable dirigida por James Gray que recuerda a otro clásico espacial: Gravity, de Alfonso Cuarón. 
Si no tuvieron oportunidad de verla en los cines, pueden ahora disfrutarla en formato doméstico.