La vacunación, un acto de solidaridad

Carmen Ansótegui (Spc)
-
La vacunación, un acto de solidaridad

Los expertos piden un esfuerzo a nivel global para poner freno a las enfermedades infecciosas prevenibles mediante la inmunización

Cuando uno se vacuna no solo se protege a sí mismo sino que evita en cierto modo que se puedan contagiar todas aquellas personas que están a su alrededor. Y es que cuando las coberturas de vacunación son altas la circulación de enfermedades infecciosas desciende, haciendo más complicado que se contagien personas que no se hayan vacunado. La efectividad de esta herramienta es tal, que se considera que, junto con el agua potable y el alcantarillado, es una de las medidas preventivas más eficaz para evitar enfermedades. De hecho en España la vacunación ha servido para erradicar ciertas enfermedades o para reducir significativamente el número de casos.

Pero en un mundo globalizado, en el que tanto las personas, como los animales y las mercancías viajan constantemente entre distintos territorios, un país no puede conformarse con que sus tasas de vacunación sean elevadas. Por este motivo, este año la compañía farmacéutica MSD ha lanzado junto a otras 45 instituciones sanitarias la campaña “En un mundo global, las vacunas cuentan”. Esta iniciativa se celebra con motivo de la Semana Mundial de la Inmunización y con ella pretenden reforzar a nivel global el compromiso para mejorar las coberturas vacunales en beneficio de toda la población.

 

Se estima que una persona infectada puede transmitir una enfermedad desde casi cualquier parte del planeta hasta cualquier otra en menos de 36 horas. Los últimos casos epidémicos registrados en el continente europeo son buena prueba de ello. En este sentido, Manuel Cotarelo, responsable del área médica de Virología del laboratorio, recuerda que “el ébola en 2014 y el virus del Zika en 2016 sirvieron para que los países europeos se dieran cuenta de que no están solos ni aislados y de que las enfermedades no entienden de fronteras”.

De esta manera, cabe destacar que cada año la inmunización salva entre dos y tres millones de vidas en todo el mundo, haciendo de la vacunación una de las intervenciones de salud pública más costo-eficaz, según datos de la Oragnización Mundial de la Salud (OMS), que a su vez alerta de que los movimientos antivacunas son uno de los mayores riesgos para la salud en estos momentos. Y es que son uno de los motivos por los que están volviendo a darse casos de enfermedades que prácticamente habían desaparecido.

Así ha sucedido por ejemplo con el sarampión, que por desgracia vuelve a circular por el continente europeo. Los últimos datos revelan que en los primeros seis meses de 2018 se registraron más de 41.000 casos de infección por este virus, casi el doble que en 2017. Los países más afectados fueron Ucrania, Rusia, Francia o Italia. En este sentido, Amós García-Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), alerta de que “hay enfermedades que pueden reaparecer si las coberturas vacunales descienden”. Por ello insiste en que “el refuerzo continuo de las estrategias de inmunización a nivel nacional son fundamentales para lograr mantener el control de algunas enfermedades”.

 

Educar, mejor que obligar

A pesar del peligro que representan los movimientos antivacunas, los expertos no son partidarios de que en España se obligue a la gente a vacunarse, ya que las coberturas siguen siendo lo suficientemente altas como para mantener a raya los contagios. Entienden que es más efectivo mejorar la información que se facilita y concienciar a la población en materia de prevención para incrementar la confianza en las vacunas, porque creen que el hecho de obligar podría tener un efecto contrario a largo plazo.

En la misma línea, tampoco se muestran a favor de prohibir que los niños no vacunados accedan a centros educativos públicos o concertados. En este punto, aseguran que es menos arriesgado que los menores que no están protegidos se repartan en distintas guarderías y colegios a que estén en un mismo centro.

No obstante, el doctor García-Rojas considera necesario abrir el debate sobre si habría que obligar a vacunarse a ciertos profesionales sanitarios por estar más expuestos y porque al mismo tiempo una vez se contagian ponen en riesgo a sus pacientes. Y es que a pesar de que en los últimos años se ha intentado concienciar a los facultativos, siguen presentando coberturas vacunales bajas. Conscientes de esta situación, desde el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, publicaron recientemente el documento “Vacunación en grupos de riesgo de todas las edades y en determinadas situaciones”, que hace precisamente hincapié en los profesionales sanitarios, entre otros colectivos. De este modo, es van sumando iniciativas para educar e informar de forma responsable sobre inmunización y hacer entender a la población de que la vacunación además de proteger a uno mismo, es un acto de solidaridad para con quienes nos rodean.