La Jota Navarra lucha por ser Bien de Interés Cultural

NATV
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La Dirección General de Cultura ha iniciado el expediente de declaración de la Jota Navarra como Bien de Interés Cultural Inmaterial de Navarra, mediante resolución de 8 de abril, a petición de la asociación cultural Navarjota.

Desde el punto de vista del patrimonio inmaterial, la Jota Navarra es un bien de especial relevancia para la Comunidad Foral, por ser una expresión viva, arraigada y compartida. Si bien la jota es un estilo musical extendido por Iberoamerica, y que se encuentra en casi todas las comunidades autónomas españolas, su expresión musical, cantada y/o bailada, conserva en Navarra una enraizada presencia después de dos siglos documentados de trayectoria.

Como expresión musical variada es representativa de la identidad de los navarros y navarras, y una de las manifestaciones singulares de su Patrimonio Cultural Inmaterial, y como bien inmaterial se caracteriza, entre otros, por los siguientes rasgos: es compartido e interiorizado en los individuos y comunidades, como parte de su identidad; está vivo y es dinámico, siendo transmitido y recreado, generalmente desde la infancia; está habitualmente contextualizado en un tiempo y en un marco espacial (se desarrolla y experimenta en tiempo presente); no admite copia y está ritualizado.

ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LA JOTA

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La jota es un género musical en forma de baile o canción que aparece, con esa denominación, en el siglo XVIII. Solo instrumental o uniendo música y copla, se extiende con diferentes matices a lo largo de prácticamente toda la geografía iberoamericana.

En Navarra, la denominación principal de esta música, canto y baile es "Jota" o "Jota Navarra". Por lo general, la música sirve de acompañamiento musical al canto (jota cantada) o de soporte rítmico a las mudanzas del baile (jota bailada o baile de la jota). Los intérpretes musicales pueden ser rondallas o conjuntos de cuerda, gaiteros, acordeonistas e incluso bandas con instrumentos de viento y percusión. La instrumentación depende, en general, de los distintos subtipos pudiéndose interpretar la jota cantada también a capella. A diferencia de la jota aragonesa, en la navarra nunca se une canto y baile, se utilizan los tonos menores y los cantos son más lentos que los bailes.

Formalmente, la jota cantada está condicionada por unos límites formales tradicionales (métrica, estrofa, rima, melodías) compartidos con los oyentes. Lingüísticamente, utiliza de forma artística el lenguaje oral (estilo oral y recursos retóricos variados de la expresión lírica) y, a veces, la tradición discursiva dialéctica (jotas de picadillo y algunas de ronda y galanteo). Se interpreta ante el auditorio en contextos públicos (exteriores e interiores) o privados (tertulias, celebraciones familiares). Su recepción es principalmente auditiva. El receptor de la jota cantada pone sus expectativas en la vinculación emocional con el sentimiento que expresa la copla e interpreta el jotero o jotera, y en la valoración del estilo, fuerza y técnica de su voz.

En cuanto a la jota bailada, de gran implantación en toda Navarra, habría que distinguir entre su personalidad como baile independiente y su presencia en los ciclos o series de danzas tradicionales. No obstante, los pasos son muy parecidos. Las parejas bailan en corro, brazos en alto, con movimientos rápidos de vaivén lateral a uno y otro lado, con punteados en el suelo y traslaciones en sentido contrario a las agujas del reloj y en ese sentido. Su carácter es tradicional y cuenta con numerosas variantes. Es costumbre terminar los bailes y verbenas públicos, especialmente en las fiestas patronales, con una jota (a veces la misma) de duración prolongada y de ritmo o velocidad crecientes. Tal es el caso de la “revoltosa” de Tudela en torno al quiosco de la Plaza de los Fueros o el “Gigantón” de Cintruénigo.

PROCESO DE DECLARACIÓN

El proceso seguido por la asociación Navarjota, en colaboración con la Cátedra de Patrimonio Inmaterial de la UPNA, ha conseguido la adhesión del mundo de la Jota a la solicitud de declaración BIC. Ha incluido la celebración de tres foros territoriales a los que se ha convocado a distintas personas y entidades de los distintos ámbitos de la Jota: docencia, interpretación, asociacionismo, aficionados, Administración pública, gestión cultural, etc. y en las que se ha conseguido no sólo apoyo prácticamente unánime a la declaración, sino también reflexionar acerca de la situación actual de la Jota, detectar riesgos y proponer medidas de salvaguarda, todo lo cual se refleja en la memoria presentada.

Como resultado de este proceso de información y de participación, la Asociación Navarjota ha presentado junto a la memoria descriptiva del bien inmaterial, un cuaderno en el que figuran casi 2.000 firmas de particulares, además de las adhesiones de más de medio centenar de ayuntamientos y entidades del ámbito cultural y social.