'El no retorno', una reflexión visual sobre las migraciones

NATV
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La exposición 'El no retorno' de Cecilia Paredes ha llegado al Museo Universidad de Navarra para quedarse. Se trata de una muestra de obras de la artista en las que reflexiona sobre las migraciones y la relación del ser humano con la naturaleza.

La muestra reúne fotoperformances, instalaciones, dibujos, grabados, esculturas y arte sonoro de los últimos 20 años. Algunas de estas obras, como la que da nombre a la exposición, han sido realizadas específicamente para el Museo Universidad de Navarra. "He querido proponer un gran viaje por la sensibilidad humana y su relación con el entorno, la naturaleza y su territorio", ha explicado la artista, que se ha definido también como "una migrante". En el acto de presentación de la muestra, ha estado acompañada por Blanca Berlín, comisaria de la exposición, y Valentín Vallhonrat, director artístico del Museo.

En su intervención, Vallhonrat ha recordado la "intensa relación" que se ha establecido con la artista en estas semanas de trabajo expositivo, que entronca con la filosofía del Museo Universidad de Navarra, que busca que los proyectos "sean transitables, realizados in situ y abiertos para el público". Asimismo, ha subrayado la labor de los alumnos del Master in Curatorial Studies del Museo como asistentes de la artista durante el montaje.

Por su parte, Blanca Berlín ha destacado que la exposición tiene "un contenido social y político muy profundo". En este sentido, ha apuntado obras como Quetzalcoatl, un gran manto de plumas negras que homenajea a los 43 estudiantes desaparecidos en México en el año 2014; o El deseo, "que parte de un hallazgo".

‘El no retorno’, la exposición que viste la MUN
‘El no retorno’, la exposición que viste la MUN - Foto:

En este sentido, la artista Cecilia Paredes ha explicado que la mitología es su gran fuente de inspiración. "Es una fuente inagotables de puntos de partida. Siempre voy a la mitología y a la poesía a buscar respuestas". Sobre su forma de abordar las obras artísticas, ha apuntado que siempre lleva "el botón en on", como una "recolectora" que recoge aquello que la naturaleza deshecha.

La artista ha señalado que le marcaron mucho los 24 años que vivió en Costa Rica. Así, ha explicado que "su relación con la naturaleza, con los animales, con el bosque tropical húmedo, era una constante". Una de las fotoperformances retrata precisamente esta simbiosis, la titulada Costa Rica mi otro yo, en la que la artista se envuelve en una enorme tela industrial estampada con la flora costarricense.

Además, ha señalado que todas sus obras tienen una suerte de hilo conductor que las recorre, "unas tienen que ver con las otras y cada persona puede encontrar aquella que le habla al oído".