Casado: "No puede gobernar quien no cree en la nación española"

SPC
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El presidente del PP mantiene que solo su partido puede vencer a un Sánchez al que acusa de buscar alianzas entre los nacionalistas y los secesionistas

Debate electoral en televisión - Foto: Ricardo Rubio

El líder del PP, Pablo Casado, echó mano ayer de la pregunta que le hizo Patxi López a Pedro Sánchez en las primarias socialistas - «¿Catalunya es una nación? ¿Cuántas naciones hay en España»- para presentar al candidato del PSOE como un presidente que maniatado por los partidos independentistas, «con los que quieren volver a pactar». 
De hecho, fue el bloque sobre cohesión territorial en el que el popular se empleó más a fondo en el debate de ayer, sabiendo que este asunto, y el económico, pueden robarle votos a los socialistas, reforzando además su postura respecto al conflicto catalán de cara a impedir que Vox le reste apoyos el 10-N.
Casado advirtió también que, aunque había cinco opciones políticas en el plató, solo hay «dos posibilidades» de formar Gobierno que son su propio partido y el PSOE, por lo que insistió en la necesidad de votar a los populares que sabrán formar «un Ejecutivo de verdad».
Además, indicó que si los españoles dan la confianza al PP, será capaz de «desbloquear el país» con una mayoría social que no quiere «vivir esa España en blanco y negro» de esta última etapa, apelando a aglutinar de nuevo el voto de derechas. 
«Es inconcebible que Sánchez no renuncie a pactar con los que están alentando la violencia y la desobediencia en las calles de Cataluña», reiteró. 
Por otra parte, avisó de que las medidas que promete Sánchez costarán al año 1.000 euros más de impuestos a cada español, mientras que el PP rebajará 700 euros la factura fiscal y 3.000 euros a los autónomos. Pero no solo hubo debates cruzados entre los partidos de derechas y de izquierdas, ya que Casado fue el blanco a su vez de los ataques de Rivera por la corrupción. 
El dirigente conservador cerró su intervención apelando al voto útil al PP en las elecciones porque, como aseveró, quiere ser un presidente que esté al lado de los españoles y que les sea «útil» para resolver sus preocupaciones. Por ello, se ofreció a liderar «un Ejecutivo de verdad que no le tiemble el pulso frente a los separatistas» ni le «tiemblen las piernas para resolver la crisis económica y social» que, desde su punto de vista, «siempre deja la izquierda».