Buena campaña de la trufa negra estas navidades

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La abundancia de lluvias otoñales propicia buena campaña de trufa en Navidad.

Buena campaña de la trufa negra estas navidades - Foto: VILLAR LÓPEZ

La gran abundancia de lluvias otoñales y las tormentas y pedriscos del verano han propiciado una buena campaña para la trufa negra estas Navidades, que se está recogiendo en muchas comarcas castellanas, catalanas y aragonesas e incluso en las montañas de Albacete y Jaén y en Navarra con una calidad "excepcional".

Así lo ha explicado a EFE el director de la Cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid, Juan Andrés Oria de Rueda, que celebra el "fantástico comienzo de la reina del bosque en toda España", un hongo muy apreciado por su alto valor gastronómico que además es "un luchador eficaz contra el cambio climático".

Oria de Rueda ha afirmado que esta campaña hay "muchas y buenas trufas de excepcional calidad" en montes y plantaciones de muchas comarcas castellanas, catalanas y aragonesas, principalmente en Soria, Palencia, Burgos, Navarra, Teruel, Guadalajara, Barcelona, Lérida, e incluso las montañas de Albacete y Jaén.

Y es que, según este experto, que lidera un destacado grupo de trabajo e investigación sobre los hongos agroforestales comestibles, la gran abundancia de lluvias otoñales y las tormentas y pedriscos del verano han contribuido "muy positivamente" a la fructificación de trufa negra que "están siendo excepcionales en aroma, estructura y óptima maduración".

A ello contribuyen las 10.000 hectáreas de plantaciones de encinas y robles truferos que hay en España en las que se están aplicando exitosos sistemas de cultivo, modernos sustratos con aportes biotecnológicos apropiados y análisis genéticos que aseguran la obtención de trufas grandes y sin defectos, en equilibrio con la conservación de la biodiversidad.

"Esto permite conseguir muchas trufas de excepcional tamaño, homogeneidad y máxima calidad gastronómica", según otro experto, Jaime Olaizola, director de la empresa biotecnológica IDForest, que está en Palencia e investiga e innova en truficultura.

Esta empresa colabora con la Cátedra de Micología, que lleva estudiando desde hace muchos años las posibilidades de la trufa como recurso natural de excepcional valor y sus aplicaciones agroforestales frente a la despoblación.

Además, la Cátedra, patrocinada por la Diputación de Palencia, hace un seguimiento permanente de la producción y diversidad de estos hongos en los montes y plantaciones en la provincia de Palencia y otras regiones y colabora con actividades de formación y divulgación con empresas como IDForest y entidades públicas.

Así, en el Cerrato castellano hay actualmente más de 190 hectáreas de plantaciones de encinas, carrascas y robles truferos que permiten hacer frente a la creciente demanda de este hongo.

Además el director de la Cátedra de Micología ha asegurado que "la calidad de las trufas hispanas no desmerece de las otras regiones productoras europeas, sino que está resultando muy superior" ya que la mayor radiación solar y las atmósferas secas y frescas contribuyen a resaltar las esencias en estos hongos, de forma que "las trufas palentinas son más olorosas y aromáticas que las francesas o italianas".

Y es que, como detallas este experto, "cuando las trufas están sometidas a un clima muy difícil, aumentan más si cabe su capacidad de persuasión, su exquisito aroma y capacidad de atraer a la fauna".

Además, actualmente se pueden conseguir fácilmente trufas de máxima calidad gracias a las empresas colaboradoras de la Cátedra de Micología y la Diputación de Palencia, como ID Forest, ECM, Trufas del Cerrato, a través de TRUFBOX, que promueven de forma conjunta las plantaciones truferas y la transparencia del mercado.

"Esto permite tener trufas al día siguiente de su extracción en el monte", ha añadido Oria de Rueda, asegurando que en apenas dos años "se ha disparado la demanda de trufas frescas como regalo".

Ha destacado también que el cultivo de trufas negras contribuye a la plantación de encinas y robles en zonas desarboladas con lo que "se ayuda a los agricultores, se lucha contra la despoblación rural y se ayuda a la restauración ecológica".

Al respecto ha explicado que las plantaciones de encinas truferas son excelentes en la lucha contra el cambio climático porque acumulan una cantidad elevada de carbono, en comparación con el resto de cultivos agroalimentarios.

Pero además, el mismo hecho de que estén micorrizadas con trufas hace que las redes de micelio del hongo asociado contribuyan a hacer mayor y más eficaz este efecto mitigador.

"Plantar encinas micorrizadas de trufa negra puede ser un buen negocio pero también un arma ambiental y climática de éxito", ha concluido el director de la Cátedra de Micología