La represión, en el Fondo Documental de Memoria Histórica

NATV
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La Universidad Pública de Navarra ha presentado el Fondo Documental de la Memoria Histórica en Navarra (FDMHN), de uso público y que recoge "miles de casos de personas que sufrieron represión" a raíz del golpe de 1936.

La base de datos elaborada por el equipo investigador de la UPNA da cuenta de 29.095 hechos represivos (14 categorías y 62 subcategorías) padecidos por 22.555 personas.

El Parlamento de Navarra a cogido la presentación del Fondo que, según su director, Fernando Mendiola, no se centra solo en la personas encarceladas y asesinadas, sobre las que ha asegurado que giran todas las investigaciones hasta el momento, sino que “se han incluido 14 categorías represivas y 62 subcategorías”.
La represión, en el Fondo Documental de Memoria Histórica La represión, en el Fondo Documental de Memoria Histórica - Foto: Parlamento de Navarra
Entre ellas, se encuentran categorías represivas como los encierros, las torturas y agresiones físicas, agresiones de género, como las rapadas o las represiones económicas a través de la incautación de bienes y prácticas represivas de carácter lingüístico y cultural.

Ha destacado la implicación institucional, científica y social para elaborar ese trabajo y ha subrayando la colaboración con el Parlamento de Navarra, desde el año 2011, con el Gobierno Foral y los dos contratos específicos firmados con el Ayuntamiento de Pamplona.

Mendiola ha reconocido que “en pocos casos se asiste a una colaboración como esta” y ha resaltado el carácter colaborativo de la investigación “que ha impulsado y buscado sinergias” en los trabajos.

El trabajo ha estado dirigido hasta este año por Emilio Majuelo, y ha trabajado con distintos historiadores de renombre a nivel estatal.

Nerea Pérez Ibarrola, coordinadora del FDMHN, ha valorado el trabajo como “una clara demostración de la colaboración institucional y social”.

Ha remarcado que se trata de un trabajo “en ampliación” y que se irá actualizando a través del vaciado y ampliado de la información que aún falta por incluir y con la inclusión de nuevos fondos documentales y la consulta de nuevos archivos y asociaciones.

Ibarrola ha destacado como “imprescindible para seguir avanzando” la colaboración ciudadana a la hora de corregir y ampliar la información, que puede realizarse a través de la página web y en la Oficina de Información sobre Memoria Histórica de la Represión Franquista, situada en la calle Mercaderes, que está próxima a su reapertura.

En la presentación también han estado presentes el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde y la consejera de Relaciones Ciudadanas, Ana Ollo.

Hualde, quien ha adelantado la firma del siguiente convenio con la UPNA con una duración de cuatro años, tras el acuerdo adoptado por la Mesa del Parlamento, ha señalado que la colaboración es fundamental “porque es un trabajo pionero y sirve de base para otras investigaciones, sirve para la divulgación y es fruto de un trabajo minucioso”.

También ha destacado lo pertinente de acudir a la Memoria Histórica, tras mostrar su “preocupación por la existencia de actos de apología franquista” o la entrada de “algunos tonos e ideologías en otras instituciones como el Congreso de los Diputados”.

Por último, ha citado como “importante” la divulgación de trabajos como este “y más aún en momentos en que se está banalizando el asesinato de miles de personas”.

Ana Ollo ha destacado el trabajo elaborado a partir de la información presente en distintos archivos como el Archivo General de Navarra, el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, el Archivo General de Ávila o archivos municipales de Estella, Lumbier, Olite, Pamplona, Tarazona y Tudela.

También ha alabado el “completo trabajo” que comprende más de 200 grabaciones de testimonios orales, testimonios personales, archivos, fotografías y otra documentación, así como la dirección de Emilio Majuelo hasta 2018.

Por último, ha comentado que “hay que oxigenar la memoria y rescatar ese pasado oscuro” y ha mostrado la voluntad institucional de impulsar el Centro de Documentación de la Memoria, como un “referente en las políticas de memoria, que debe tener músculo” para convertirlo “en un referente a nivel estatal e internacional”.