Atragantados con el roscón 'txuri-urdin'

SPC
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El Real Madrid resucita su crisis con una derrota ante la Real Sociedad (0-2) en un Bernabéu indignado con el VAR

Atragantados con el roscón 'txuri-urdin' - Foto: JUAN MEDINA

El Real Madrid perdió en casa contra la Real Sociedad, incapaz de replicar los goles de Willian José -de penalti- y de Rubén Pardo. Una derrota con la que los merengues resucitan su crisis de resultados, que no de juego, entre el clima de indignación de su afición por el videoarbitraje. El cuadro ‘txuri-urdin’, por su parte, se comió el roscón de Reyes en el Bernabéu para tomar aire en la clasificación.
 El examen a un equipo alicaído comenzó con un penalti absurdo de Casemiro. Sobrexcitado, en un lateral del área y en una acción sin gran peligro, atropelló a Merino a los 70 segundos de partido. Como si el tiempo fuese a condicionar la decisión del colegiado que no dudó en señalar el penalti que transformaba Willian José. 
El resultado iba a depender de la seguridad defensiva de los vascos para frenar a Vinicius. Porque el brasileño era el único que desequilibraba y provocaba peligro. Una acción suya dejó solo a Benzema que cruzó en exceso su disparo con todo para marcar. El francés le devolvió la asistencia y Vinicius no superó a Rulli en el mano a mano.
Las llegadas, continuas y peligrosas, confirmaban la reacción local, mientras que los visitantes tuvieron suficiente con achicar agua y mantenerse en pie. Sus intentos de generar peligro al contragolpe se frustraban y comenzaba a mostrar nerviosismo en la salida de balón. 
tiembla el bernabéu. Se esperaba asedio en la reanudación. El Real Madrid se jugaba la Liga y debía volcarse, pero la realidad fue diferente. Los ajustes tácticos de Alguacil aumentaron el orden de la escuadra ‘txuri-urdin’. Se frenó a Vinicius y se encontraron con facilidad los espacios para crear peligro en fase ofensiva. Cada contraataque hizo temblar al Bernabéu.
En el otro área, el factor fortuna daba la espalda a un combinado merengue que lo intentó de todas las formas posibles. Por si le faltaba poco al combinado de Solari, los jugadores explotaban contra el arbitraje. Lucas Vázquez recibió la segunda amarilla y dejaba a su equipo en inferioridad. Vinicius, el mejor de los suyos, fue derribado por Rulli dentro del área. El colegiado no vio penalti y el VAR no corrigió su decisión siguiendo sus normas de uso. El Bernabéu clamó contra el árbitro.
Restaban siete minutos para el final cuando la Real sentenciaba a un equipo roto. Con espacios y libertad de movimiento, Willian José ponía suave el balón a la cabeza  de Rubén Pardo para terminar de resucitar a su equipo.