Balance de legislatura: identidad y símbolos

Vera Villafranca
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De lo que más se ha acusado al Gobierno foral durante esta legislatura ha sido de dirigir desde el nacionalismo. Han sido cuatro años en los que se han hablado de símbolos y banderas, protagonistas de polémicas sociales, políticas y judiciales.

La legislatura comenzó con la colocación de ikurriñas en los chupinazos de Pamplona, Berriozar, Estella, Lakuntza, o Leitza y los tribunales lo consideraron un fraude de ley. El cuatripartito derogó en 2017 y en un convulso pleno la Ley de Símbolos, para que la ikurriña sí pudiera ondear en los ayuntamientos que así lo decidieran.

Pese a esa derogación, los tribunales fallaron en contra de la colocación de ikurriñas. Las sentencias hablaron de falta de "cobertura legal" y fue una decisión que generó malestar en la oposición y en la ciudadanía. Veinte mil personas salieron a las calles de Pamplona en defensa de la bandera de Navarra.

Miles de personas salieron también a la calle en apoyo a los condenados por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua a los que se pidió que condenaran por terrorismo. Concretamente sesenta mil personas salieron en Pamplona y en Alsasua para pedir proporcionalidad en las sentencias, y entre ellas el Gobierno foral que acudió a ambas concentraciones. Desde la oposición se criticó que el Ejecutivo se pusiera de lado de los agresores y no de la víctimas.

El Gobierno creó la Dirección General de Paz y Convivencia y ha puesto en marcha el Instituto de la Memoria. Además, se han realizado actos de reconocimiento a las victimas del terrorismo, a las de violencia de motivación política, y también a las victimas del 36. En materia de memoria se han exhumado los restos de 72 personas y se ha puesto en marcha el banco de ADN. Asimismo, se han retirado casi un centenar de símbolos franquistas, entre ellos la laureada del propio Palacio de Navarra.

 

 

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