El equipo de los cero millones contra el del 'rock and roll'

Agencias
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El equipo de los cero millones contra el del 'rock and roll' - Foto: ANDY RAIN

Tottenham y Liverpool llegan a la final de la Liga de Campeones con un estilo de juego similar, basado en las salidas directas y la verticalidad

Cero millones de euros es la sorprendente cantidad de dinero que el Tottenham Hotspur ha gastado en las últimas dos ventanas de fichajes para convertirse en uno de los finalistas de la Liga de Campeones.

Dos periodos de fichajes, verano e invierno, en los que los Spurs no han abierto la cartera para incorporar jugadores. Prácticamente una quimera que no hace sino engrandecer aún más el mérito de los de Mauricio Pochettino, que pueden lograr el sábado el título más importante de su historia.

Las dos Premier League, las ocho FA Cups, las cuatro Copas de la Liga, las dos Uefas y la Recopa quedarían en nada ante la inmensidad de una Copa de Europa conseguida a base de construir un equipo y no comprarlo.

Ha sido un año marcado por la construcción del nuevo campo y por los retrasos en la inauguración del mismo. El coste millonario del proyecto cerró el grifo de los millones de Daniel Levy y el Tottenham se vio abocado a tirar de lo que tenía, con un éxito sin precedentes.

Aunque lo que tenía ya había costado un importe importante hace dos temporadas. Fue en la campaña 2017-2018 cuando el Tottenham incorporó a Davinson Sánchez por 40 millones, a Lucas Moura, por 29, a Serge Aurier, por 25, a Fernando Llorente, por 15, y a Juan Foyth, por 13. En total, 120 millones. Una cifra que se antoja ridícula en comparación con lo que se maneja hoy en día, cuando cualquier fichaje de renombre supera ampliamente los 50 millones de euros.

Una de las claves para que esta estrategia poco dada al gasto haya funcionado ha sido conservar a las grandes estrellas. En el pasado mercado veraniego no salió nadie del Tottenham y solo en invierno, Mousa Dembelé se marchó a la liga china a cambio de 5 millones de euros.

Harry Kane, con contrato hasta 2024, Heung-min Son, con contrato hasta 2023, Christian Eriksen (2020) y Dele Alli (2024) se han mantenido en el proyecto de Pochettino, permitiendo conservar un equipo con un gran once inicial y con un banquillo solvente, como han demostrado jugadores como Moura y Llorente en las últimas instancias de la Champions. La final del Wanda Metropolitano es la última etapa para los londinenses y el culmen de la hoja de ruta dibujada por Pochettino cuando aterrizó en White Hart Lane hace cinco años.

 

Una tercera oportunidad

Para levantar la ansiada Orejona, el Tottenham deberá enfrentarse a un viejo conocido. El Liverpool llega a la final con las mismas ganas que sus vecinos ingleses de convertirse en campeón y recuperar la gloria que alcanzó por última vez en 2005 y contando con Steve Gerrard y Xabi Alonso entre sus filas. Sin embargo, quien seguro está más impaciente por ver hecho realidad el soñado triunfo es el entrenador de los reds, Jurgen Klopp.

Madrid representa una nueva oportunidad para el alemán, la tercera oportunidad para poder asaltar el trofeo de la Champions. A Klopp se le ha escapado en dos ocasiones: en 2013, cuando entrenaba al Borussia Dortmund y cayó ante el Bayern Múnich; y el año pasado, cuando, ya con el Liverpool, perdió ante el Real Madrid en una amarga noche. Y en términos de la Liga Europa, en 2016 y también con el Liverpool, el Sevilla se llevó la gloria. Pero ahora el alemán de 51 años, uno de los entrenadores más carismáticos del fútbol actual, afronta una nueva final de la Champions con una plantilla asentada, más experimentada y configurada a su antojo.

El Liverpool irrumpe en el Metropolitano con la lección aprendida después de aquellas experiencias. Fiel al estilo que le ha hecho llegar donde ha llegado y Klopp tiene ante sí otro momento para la gloria. Reforzado por la exhibición ofrecida ante el gran favorito, el Barcelona de Leo Messi, el equipo de Anfield está en el punto idóneo para salir campeón. Con todas las líneas compensadas y los jugadores básicos a disposición. Un grupo compacto, entregado a la causa.

Y es que el Liverpool, como antes el Borussia Dortmund y previamente el Maguncia, juega a toda pastilla. Un ritmo alto, una presión intensa, alta y continua. Y salidas rápidas con el balón. Juego directo, ataque en plena aceleración al amparo de la inspiración y el talento de su tridente: Sadio Mané, Roberto Firmino y Mohamed Salah, que han llegado al tramo final del curso en el momento adecuado.

Klopp tiene un plan y un deseo. Pertrechado detrás de una singular personalidad y con la sonrisa por bandera, da normalidad a cualquiera de las situaciones. Una paradoja dentro del carácter de un tipo "perdedor" sumido en el éxito.