Arranca la campaña más polarizada

EFE-SPC
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Casado, Iglesias, Rivera y Abascal inician la pegada de carteles en Madrid y Sánchez elige Sevilla. Los candidatos se volcarán estos días para captar al 40% de indecisos

Arranca la campaña más polarizada - Foto: JON NAZCA

España se enfrenta estos días a la decimocuarta campaña de unas elecciones generales en democracia, con un panorama político más polarizado que nunca y un resultado muy difícil de predecir. La incertidumbre está servida, sobre todo si se tiene en cuenta que el 41,6 por ciento de los ciudadanos que tienen intención de ir a votar aún no ha decidido por qué partido va a decantarse, según el último barómetro del CIS. Por eso este esprint final puede ser más determinante que en otras ocasiones. Y, por eso, todos los partidos, sin excepción, están llamando a la movilización y reclaman para sí el voto útil.
Ante este escenario, el presidente, Pedro Sánchez, utilizó el principal reclamo de los socialista en las citas electorales: la movilización del voto progresista y moderado porque «ser patriota no es gritar a diario ‘viva España’ sino hacer que la gente viva mejor», apuntó en el mitin de arranque de la campaña en Dos Hermanas (Sevilla).
Por su parte, el líder del PP, Pablo Casado, dio el pistoletazo de salida a la pegada de carteles en un acto en Madrid en que pidió a los electores «no jugar a la ruleta rusa con Vox» y apuntó: «Aquí está el PP, su partido». Además enfatizó que esta formación es «más necesaria que nunca» para el país.
Arranca la campaña más polarizadaArranca la campaña más polarizada - Foto: Ricardo RubioTambién el secretario general de Podemos y cabeza de lista de Unidas Podemos al Congreso de los Diputados por Madrid, Pablo Iglesias, eligió Madrid para pedir llenar las urnas el día 28 con «las verdades de un país al que los poderosos no le tienen que escribir la historia». En el Parque de las Cruces en el barrio madrileño de Aluche bramó que el poder necesita de un mecanismo para funcionar, y «ese mecanismo se llama la mentira». «La mentira es una de las grandes amenazas de la democracia española», apuntó.
El más moderno en su arranque de campaña fue el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que, a través de un holograma, reclamó el voto para «decir no a Sánchez y al separatismo» y lo hizo desde Pedraza (Segovia) para poner de relieve el compromiso de su formación tanto con la España rural como la urbana.
Por su parte, un eufórico Santiago Abascal, presidente de Vox, arrancó etapa en la plaza de Colón, en la capital. Su mensaje, el que ya había repetido previamente. «Vox ya ha ganado en estas elecciones. No podrán meter al genio en la lámpara otra vez», exhortó y vaticinó que el resultado electoral será mucho mejor del que predicen los sondeos.
Arranca la campaña más polarizadaArranca la campaña más polarizada - Foto: Kiko HuescaSi las elecciones de 2015 y su repetición de 2016 cambiaron para siempre el arco parlamentario con el final del bipartidismo y la llegada de Podemos y Ciudadanos, estos comicios traerán previsiblemente consigo la entrada de un nuevo actor político en el Congreso: Vox.
En cualquier caso se espera que las elecciones del 28-A conlleven una fragmentación parlamentaria sin precedentes que hará imprescindible el diálogo entre formaciones para que haya Gobierno. Y si las negociaciones no cuajan el país puede verse abocado, de nuevo, a otras generales en pocos meses. Aún queda, en cualquier caso, toda una campaña por delante. En estas dos semanas que arrancan hoy, los partidos esperan aún convencer a un alto porcentaje de indecisos. Y los temas para rascar hasta la última papeleta posible, son muchos.
La crisis catalana sin duda marcará el discurso de los candidatos de uno y otro bando. Quien esté cansado de los cruces de reproches, que se arme de paciencia porque este seguirá siendo el tema estrella.
Arranca la campaña más polarizadaArranca la campaña más polarizada - Foto: JuanJo MartÁ­nLa derecha promete dureza contra el independentismo y acusa a Sánchez de haberse «vendido» a los soberanistas para gobernar. Mientras, el PSOE pone en valor su apuesta por el diálogo, pero dirá también que ha sido contundente, ha respetado la ley y ha acabado convocando elecciones por no ceder ante el independentismo. Y Podemos seguirá defendiendo un referéndum en Cataluña. 
También estará presente el discurso del miedo. No de forma literal, pero sí implícita. Los candidatos azuzarán el miedo del elector para pedir su voto. Miedo a que se rompa España, miedo a la ultraderecha, miedo a perder derechos, miedo al poder del independentismo... Recurrir al temor del ciudadanos para pedirle su apoyo. O lo que es lo mismo, vótame a mí para que evitar que venga el otro, que es el peligroso.
Al comienzo de una campaña, es imposible predecir cuáles serán los temas que copen los mensajes y los debates. Porque por mucho que se empeñen los candidatos y sus equipos en hablar de una u otra cuestión, también la actualidad elige por ellos. Por ejemplo, con el aborto o la eutanasia. El suicidio asistido de María José Carrasco, ayudada por su marido, Ángel Hernández, ha reabierto el debate sobre este asunto y obliga a los candidatos a posicionarse.
Arranca la campaña más polarizadaArranca la campaña más polarizada - Foto: Luca Piergiovannipuntos de interés. Las pensiones, con el cruce de acusaciones entre PP y PSOE sobre la revalorización de estas prestaciones o las fórmulas para mantener el sistema y las «cloacas del Estado», como las llama Podemos, en plena investigación sobre el supuesto espionaje al líder de la formación, son otros de los temas que en los últimos días han ocupado su discurso.
Eso sí, aunque todos organizan actos sectoriales y llevan en su guion las promesas económicas, muchas veces se pierden en el debate o en el calor del momento, que suele estar relacionado con cuestiones menos numéricas.
¡¿y DESPUÉS, QUÉ? Esta carrera hacia las urnas tendrá mucha competencia y no parece que los múltiples sondeos que se publican ayuden a tener claro lo que puede pasar. En medio de la incertidumbre, no faltan los guiños entre los partidos, conscientes de que ninguno podrá ir solo a ninguna parte.
Por eso Albert Rivera y Pablo Casado asumen que tendrán que pactar. El líder de Cs jura y perjura que nunca apoyará a Sánchez, aunque el presidente del PP admita que no se fía del de Rivera y tema que acabe dando su apoyo al PSOE. Y los dos siguen mirando de reojo a Vox, conscientes de que necesitarían a este partido para gobernar si la suma de las tres fuerzas da mayoría en el Congreso.
Pedro Sánchez, por su parte, dijo hace unos días que pretende gobernar solo, convencido de que puede conseguir muchos más diputados. Aunque también recurre una y otra vez a la advertencia de que las derechas pueden sumar si los votantes de izquierda no se movilizan. Y en las filas socialistas admiten que preferirían un Podemos más fuerte que el que por ahora auguran los sondeos.