Las estrellas se vacían

M.C. Sánchez
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La lucha contra el coronavirus paraliza las listas de espera de los mejores restaurantes, que bajan sus persianas 'sine die'

Las estrellas se vacían - Foto: HENRY NICHOLLS

Nadie está exento de los efectos del coronavirus, y mucho menos un sector como el de la restauración, en el que las diferencias de categoría se desdibujan frente a la adversidad y todos salen perjudicados. No importa cuantas estrellas Michelin se tengan, porque la persiana se echa igualmente. 
Los triestrellados Osteria Francescana y Reale, en Italia, fueron de los primeros en cerrar, antes de que fuera obligatorio hacerlo en todo el país. Massimo Bottura anunciaba en redes sociales el cese de actividad hasta el 3 de abril de, entre otros, su buque insignia, la Osteria, en Módena, «para contener la expansión de la enfermedad». «Volveremos más fuertes», añadía. 
También bajó la persiana el Grupo Niko Romito, incluido el local laureado con tres brillos Reale, o Krèios, de Giuseppe Iannotti, con uno. «No habíamos hecho esto nunca desde 2011. Con un nudo en la garganta, Kresios cierra el público; pero debemos enviar una señal fuerte. ¿Hasta cuando? Dependerá del sentido común», decían.
La cascada de ceses de actividad entre los mejores chefs italianos precedió a la de los españoles, que empezaron con anulaciones de reservas en los días previos a la declaración del estado de alarma nacional, algo que sus largas listas de espera pudieron solventar a priori, y que terminaron con la suspensión absoluta de sus agendas.
Un ejemplo de ello es El Celler de Can Roca, con tres estrellas Michelin en Gerona, y su espacio de eventos, Mas Marroch, donde se han anulado todos lo menús y banquetes previstos para marzo y la primera quincena de abril.
A otro grande que le pilló con el pie cambiado fue al triestrellado Martín Berasategui (Lasarte, Guipúzcoa), que bajó la persiana con su temporada 2020 recién inaugurada. «No sabemos lo que va a pasar, vamos al día», apunta el chef.
Con dos estrellas Michelin y en la capital, tan golpedada por el Covid-19, en Ramón Freixa tuvieron cancelaciones ya en febrero «por el mercado chino, que es muy potente», a las que le siguió el cierre.
Mientras, desde el único restaurante de Huelva con un brillo, Acánthum, Xanty Elías, optimista y emprendedor, piensa en «cómo sacarle beneficio no a la enfermedad, sino a la psicosis» y, aunque no se plantea dar comidas a domicilio, sí está leyendo información científica sobre alimentos que podrían prevenir el contagio. «Si es una herramienta basada en una realidad probada y verdadera, podríamos actuar», resalta.
A esto se suma la cancelación de las dos ferias alimentarias más importantes de España -Alimentaria (Barcelona) y Salón Gourmet (Madrid)-, congresos como Ágora Mediterránea (Alicante) y multitud de eventos y presentaciones. Por eso, aunque todos los chefs coinciden en que al mal tiempo, buena cara, reconocen que no saben lo que les durará el forzado gesto de sonreír mientras se vacían sus bolsillos.