Aliados para una cuarentena con niños

Agencias-SPC
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Muchos españoles se han visto obligados a trabajar desde su hogar por la epidemia de coronavirus y buscan cómo entretener a los más pequeños de la casa que les acompañan en el 'confinamiento' tras la suspensión de la clases

La televisión puede recibir el ‘perdón’ de los padres estos días y convertirse en un modo de entretener a los ‘locos bajitos’.

Los salones de casa se han convertido estos días -y sin fecha de caducidad- en oficinas temporales en las que hay unos compañeros muy especiales que más que ayudar obligan a llevar la concentración a niveles desconocidos. Pero hay otros caminos antes que tener que trasladar la mente a los templos budistas. Antes de contestar un correo electrónico o una llamada con un niño colgado a la espalda, se puede abrir un libro, desplegar un puzzle infinito por el suelo o encender la televisión, porque ese aparato, del que tanto se reniega -y con razón-, será un gran aliado de los padres en estas jornadas de confinamiento forzoso.
Tirando de clásicos modernos, La Patrulla Canina, Masha y el oso o Pepa Pig, los grandes amigos de los más pequeños, siempre pueden ocupar varias horas de la jornada laboral de los mayores, porque la capacidad de ver 2.000 veces los mismos capítulos que tienen los críos y que antes parecía insufrible, ahora se vuelve una cualidad incomprensiblemente maravillosa- 
También puede ser el momento de huir de lo típico y recuperar otras series como Trollhunters, de Guillermo del Toro, o D’ Artagnan y Los Tres Mosqueteros. Un clásico atemporal este último que se puede combinar con historias de más metraje, como Frozen, la princesa baluarte de la factoría Disney que conquista con su Let it go, ese grito que todas las niñas y niños entonan al más alto volumen. Un chillido dentro de una jornada es perdonable y no tiene porqué romper el estado zen del teletrabajador.
Si de lo que se trata es de que aprendan contenidos relacionados con el calendario escolar ¿por qué no tirar del pasado? Pues bien, la solución está en la histórica Érase una vez el hombre o sus derivadas, como Érase una vez... el cuerpo humano, esa serie donde los leucocitos son esos guerreros que viajan en naves espaciales para soltar en el cuerpo anticuerpos con paracaídas. En esta línea también se puede acudir a StoryBots, donde cinco bichitos buscarán la respuesta a las preguntas que se hacen todos los días esos locos bajitos.
Para los que aguantan poco con la pequeña pantalla, y el recurso de disfrutar con los ya conocidos juguetes se ha agotado, es hora de acudir al encuentro con las mejores aventuras, esas que solo se encuentran en las páginas de los libros y los cómics.
Si se empieza por la viñeta y las historias ilustradas, un género que suele despertar el amor por la lectura en los más pequeños, hay muchas e interesantes opciones, como Super Patata, de Artur Laperla, un tubérculo con poderes de superhéroe; Bobi Blu, de Elsa Punset; o el archiconocido Elmer, el elefante de colores con mensajes básicos pero imprescindibles.
En el caso de que aquellos que pululan por el salón-oficina sean niños de más de 10 años una buena propuesta es abrir La crónica de Ivo Cukar de David Nel-lo, el Premio Edebé de Literatura Infantil; o Querido Vladi, de Núria Pradas, donde aprender que no hay ningún emoticono más capaz de transmitir calidez que una carta escrita a mano.
Otro gran compañero de jornada laboral es El detective Juan Borsalino o, lo que es lo mismo, las historias del investigador creadas por Juan Marsé, un escritor que ha hecho de la novela negra algo también de niños.
Aunque si no dispone de estos títulos en casa, seguro que en alguna estantería aún queda un ejemplar de Los cinco, las míticas historias creadas por Enid Blyton que eran objeto de conversación entre los que eran jóvenes hace ya algunas décadas. ¿Y qué decir de la colección de El Barco de Vapor? ¿Por qué no poner en las manos de las nuevas generaciones al bueno de Fray Perico y su borrico?
A falta de poder salir a la calle con las bicis, los patines o los patinetes para cumplir con las recomendaciones de las autoridades estos becarios que acompañan as sus padres en el teletrabajo también pueden empezar con el mundo de los puzzles. Si, ese universo de desesperación y tesón que hace pasar las horas montando un castillo de Baviera, un galeón del siglo XVI o un león de la sabana africana.
Si nada funciona y la rebelión sigue en pie solo queda unirse al enemigo y mientras que se trabaja jugar a la pelota con un pie, disputar una partida de cartas entre correo y correo o peinar la muñeca mientras se habla por teléfono. Paciencia.

 

«Es un auténtico caos, una locura»

El teletrabajo se ha convertido en un remedio recurrente para los padres que tendrán a los hijos en casa las próximas semanas tras cerrar los colegios por el coronavirus, pero ¿es realmente viable? Para algunas familias  su nueva realidad es, en resumidas cuentas, «un verdadero caos, una locura». «Estar todo el día en casa es imposible. Aquí hay cinco niños jugando juntos, sabemos que hay que evitar aglomeraciones, pero qué vas a hacer...», comentaba Bárbara, empleada de una compañía del sector del turismo, tras pasar una jornada «bastante estresante» en su domicilio. En casa de María y Roberto, empleada de banca y periodista, con una hija de 11 años, los tres han elaborado un calendario de trabajo y ocio para la niña después de explicarle que la suspensión de clases en el colegio no se trata de unas vacaciones. «Tengo asumido que hay muchas medidas que se están tomando que son chungas, que no gustan a nadie, pero que se tienen que tomar», asegura María. La idea básica convenida en este hogar es seguir unas instrucciones elementales: mantener una higiene estricta, permanecer en casa y ver al menor número de personas posible.