Constituida la comisión de acogida a menores inmigrantes

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Una comisión en la que participan el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona, junto con varias organizaciones, coordinará la acogida de menores migrantes en la capital navarra.

Constituida la comisión de acogida a menores inmigrantes - Foto: Ayuntamiento de Pamplona

Estos menores extranjeros no acompañados (Menas) son sujetos de protección y a ellos se les aplican los mismos recursos que a menores que están en otras situaciones de vulnerabilidad, aunque con especificidades.

Según los datos de Gobierno de Navarra del mes de agosto, en estos momentos hay alrededor de 250 menores migrantes en Navarra, 74 de ellos en Pamplona. Llegan a razón de 11 o 12 a la semana a la Comunidad foral y se ubican en centros de acogida, pisos gestionados o residencias dependientes de Gobierno de Navarra, en un proceso que busca que puedan acceder a vidas autónomas. Una pequeña parte de ellos estudian, normalmente cursos de Secundaria, y otros se encuentran participando en programas de inserción o de empleo de diferentes instituciones.

El pasado mes de junio Navarra se planteó un sistema de acogida en cuatro fases que tiene atribuidos recursos concretos para cada momento de la evolución del menor. Los Menas son chicos de 14 a 17 años, migrantes, que se encuentran separados de sus padres y que tampoco están bajo el cuidado de ningún otro adulto. Como colectivo tienen necesidades específicas y también generan tensiones sociales concretas.

En el orden del día de la reunión de constitución, el primer y único punto a tratar ha sido la puesta en común de las organizaciones representadas en dos sentidos: información sobre la situación actual y los diferentes recursos que se han ido generando en Pamplona para dar respuesta a las necesidades de estos menores de una forma integral.

En ese órgano de seguimiento y control transversal están representadas instituciones, ONG y asociaciones de vecinos. Asimismo, cada institución y ONG tiene campos específicos de acción en relación el colectivo de Menas. Así, por parte del Consistorio, hay miembros de las áreas de Servicios Sociales y de Acción Comunitaria, además de Seguridad Ciudadana y Policía Municipal.

Por el Gobierno de Navarra, en la comisión hay representación del Departamento de Políticas Migratorias y Justicia y del Departamento de Derechos Sociales, a través de la Agencia Navarra para la Autonomía y Desarrollo de las Personas (ANDEP). A ellos se suman representantes de diversos servicios del Centro de Salud del Ensanche y, por parte del Ministerio del Interior, miembros de Policía Nacional y Guardia Civil.

Finalmente, en la parte social de este foro conviven los vecinos del Ensanche y de Argaray, así como representantes de ONG que trabajan con este tipo de población como son Cruz Roja, Nuevo Futuro, el Servicio Socioeducativo Intercultural (SEI), Navarra Sin Fronteras y la Fundación Ilundáin-Haritz Berri, una entidad que se dedica a integración social e inserción laboral de jóvenes en dificultad social y que, a través de su COA, gestiona un servicio de intervención residencial temporal.

UN PROGRAMA DE ACOGIDA EN 4 FASES

El pasado junio Navarra creó un sistema de acogida en cuatro fases diferentes y vinculadas a recursos concretos. En 'Primera acogida', que dura alrededor de cuatro meses, en estos momentos hay 22 menores en Pamplona en un alojamiento. En esta fase se realiza la valoración inicial, su identificación, los exámenes de salud correspondientes y se les ayuda a resituarse y pasar el llamado 'duelo migratorio'. Esta fase concluye con el traslado a un centro de acogida.

A partir de ahí, comienza la llamada 'Fase de integración', que dura hasta que el menor cumple 18 años (lo que suele ser un promedio de siete meses después de su entrada en el sistema). En estos momentos hay 41 menores atendidos en 14 pisos normalizados en la ciudad, aunque hay alojamientos de este estilo por toda Navarra. En esta fase, en colaboración con el Servicio Navarro de Empleo y el Departamento de Educación, se busca mejorar su alfabetización y fomentar su empleabilidad a través de la obtención de Certificados de Profesionalidad u otro tipo de acreditaciones de cara al mundo laboral.

Se inicia entonces una fase de trabajo que busca la autonomía del menor y que se extiende hasta los 21 años. Basada en pisos compartidos y tras firmar 'contratos de objetivos vitales', los menores perciben renta garantizada, deben realizar búsqueda activa de empleo y siguen siendo acompañados en su formación. Es una fase que les hace pasar del sistema de protección a programas para juventud y adultos. Estos momentos hay 11 personas distribuidas en tres 'Hogares funcionales' en Pamplona.

Finalmente, integrados y autónomos, se busca la inmersión comunitaria a través de la gestión de espacios de ocio y tiempo libre en sus comunidades de residencia para lograr, además, la mejor recepción y la desactivación de la alarma social o los prejuicios entre el vecindario. Se recalca que, porcentualmente, el índice de delincuencia en este colectivo es menor al de la población autóctona del mismo rango de edad. El desarrollo comunitario es transversal en todo el proceso y la experiencia establece que el pronóstico de inmersión es mejor cuanto más jóvenes sean.