Horizontes de zozobra

Antonio Pérez Henares
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España vive instalada en el disparate por culpa de la ambición de Sánchez

Horizontes de zozobra

Qué tiempos vivimos en la España de hoy, y temiendo, además, que mañana mismo puedan ser peores, que el hecho de que el Jefe del Estado en su alocución navideña mente a la Constitución y, con máxima cautela, señale la necesidad de su respeto, signifique un hecho destacable. Toda una noticia de primera.
No hay mejor prueba que esto para definir la absoluta anormalidad y disparate en el que estamos instalados y en el que galopamos sin mayor horizonte que la ambición de alguno, el delirio de otros, el miedo de muchos y la abducida complacencia de otros tantos.
Nacionalistas de todos los pelajes y dimensiones, algunas ya liliputienses, separatistas y extrema izquierda le atacan e insultan, el PSOE, cobarde y vergonzante, calla y otorga y lo más cenutrio y voceras de la derecha exige que con su discurso, y tras pisar el charco y la raya constitucional, les arregle lo votado y propiciado por su reiterada necedad y división electoral.
Confieso que ante ello, y contraindicación alguna por mis principios republicanos, cada vez siento más afecto y hasta cierto impulso compasivo por el jefe del Estado, nuestro buen Rey constitucional, Don Felipe VI.
Un Rey Jefe de Estado crecientemente ofendido por quienes quieren destripar la Constitución y España y cada vez menos y peor defendido por quienes deberían hacerlo. Porque es, en casos con nombres, cargos y cometidos, su ineludible, pero eludida, obligación el hacerlo. Y no solo no lo hacen, sino que se deslizan por los fangos, las esquinas y las gateras para ver cómo pueden burlar las leyes y a todo cuanto todavía deseamos seguir viviendo en su obediencia y amparo.
Que, no nos equivoquemos, hay una buena porción que ya no están en ello y algunos exactamente en lo contrario. Porque ahí están quienes han votado y muy conscientemente por el desguace y la secesión y quienes jubilosamente les acompañan, los podemitas de variados pelajes, y van también, del ramal unos, otros a regañadientes, pero sumisos y silentes todos, junto con los crecientes puñados de alborozados adherentes que tienen bien claro, y por delante, su interés personal y de partido, fundidos en un todo único, y que consideran ya antigualla y desperdicio cualquier principio de ayer y cualquier norma que proclamaron respetar hace solo un instante. Hablo de un PSOE sanchista, y totalmente a su persona sometido que ya cada vez puede entenderse menos y cada vez mas alejado de aquel que fuera pieza esencial y garante de la construcción y mantenimiento del armazón y edificio constitucionales.
Son días de zozobra política, que va a quedarse como escenario y horizonte, para una buena mayoría, aunque lo que más se perciba, repita y jalee por determinados y mayoritarios medios de intoxicación informativa, hasta aparentar ser ellos mayoría, es el relamerse ante la consecución de un objetivo que no culmina en la investidura, sino que comienza precisamente en tal momento.
Juegan ahora con la fecha y para ello no dudan en degradar todavía más lo que se les ponga de por medio, por ejemplo, la Abogacía del Estado. Rotos ya todos los diques y barreras de ética y principios, cada vez más creídos en la impunidad de sus actos y que estos no tendrán ni para los unos ni para sus aliados coste ni consecuencia alguna, ya saborean el poder y se disponen a disfrutar del festín en el tiempo por venir y durante todo el que puedan, dispuestos a pagar, como ahora ya pagan, cualquier precio.
Por si aún no lo saben, ese precio son nuestros derechos y es con ellos con los que están pagando sus sillones y el colchón de su caudillo.