La Pamplonesa ha vivido un momento "único e irrepetible"

NATV
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El lanzador del Chupinazo, Jesús Garisoain, ha vivido "un momento único e irrepetible" al iniciar para millones de personas los nueve días de las internacionales fiestas, en lo que ha definido como "el momento culminante del centenario".

En declaraciones a los periodistas tras prender la mecha del cohete, acompañado en el balcón del Ayuntamiento de Pamplona por el presidente y el director de la banda, Garisoain -subdirector y elegido por sus compañeros como protagonista del acto- ha vivido con "emoción" el momento.
Poco después, "más tranquilo", ha reconocido que será un sentimiento que "a nivel personal se lleva para toda la vida. Y para la banda también será de verdad especial, que guardaremos con mucho cariño y que forma parte ya de nuestras vidas y de nuestro centenario como momento culminante".
Cuando ha visto que se abrían las puertas del balcón y debía salir ante una plaza abarrotada ha pensado que "ya no había escapatoria, había que dar dos pasos adelante, gritar y poner a todo el mundo en pie para empezar las fiestas".

La Pamplonesa ha vivido un momento
La Pamplonesa ha vivido un momento - Foto: Villar López
Poco antes ha vivido un momento que no ha trascendido al exterior, pero que han podido ver los concejales y periodistas que ocupaban la sala de acceso al balcón, cuando los ediles han animado su salida con la ya famosa frase de "Esa, esa, esa, es la Pamplonesa", con la que los ciudadanos reconocen a diario su labor musical en las calles.
"Ha sido un momento muy emotivo, ha estado muy bonito", ha reconocido Garisoain, quien ha reconocido haberse acordado de su familia y de sus compañeros, "todos los músicos que estaban abajo" esperando el inicio de las fiestas con la interpretación de la tradicional "Biribilketa" de Gainza.
"Incluso alguna lagrimilla se me ha escapado", ha reconocido el subdirector de la banda, quien ha recordado que cuando conoció que había sido elegido por sus compañeros para protagonizar este acto "me cayeron a plomo cien años de historia encima y en lo único que pensé fue en representar dignamente a la entidad".
También ha vivido con curiosidad el acto desde un lugar desconocido para él, que lleva "33 años en la banda y 33 años tocando la 'Biribilketa' en el zaguán" de la casa consistorial, donde "supongo que los compañeros habrán tenido ese momento emotivo, que también me da pena habérmelo perdido".
Una vez cumplida su misión, "lo siguiente es bajar abajo, coger el clarinete y salir a tocar con todo el mundo", ha explicado tras señalar que siempre llevará en el recuerdo "un momento tan impresionante. Uno no llega nunca a ser consciente de cuánta gente está focalizando la atención en ti".