Llega la hora del cambio

M.R.Y. (SPC)
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Llega la hora del cambio

López Obrador se prepara para asumir la Presidencia con el propósito de dar un giro total a un país marcado por la corrupción y la desafección con la clase política

Reza el dicho que «A la tercera va la vencida». Y así fue con Andrés Manuel López Obrador, conocido en su país como AMLO, el hombre que, a partir del próximo 1 de diciembre tomará las riendas de México con la intención de dar un giro completo a la nación azteca. Elegido en las urnas el pasado julio después de dos intentos fallidos, hizo bueno el lema de la alianza por la que se presentó, Juntos haremos historia, y gracias a la que su partido, Morena, se hizo con el control, no solo del Gobierno -ganó con un contundente 53 por ciento y se convirtió en el primer bloque de izquierdas en conseguirlo en la nación-, sino también de gran parte de la bancada del Congreso y del Senado.
Cinco meses después, llega el momento del cambio. O de la «transformación», que es lo que AMLO asegura que quiere llevar adelante. Una «transformación pacífica» en la que se iniciará una etapa de reformas, las primeras sobre los privilegios de los dirigentes -él mismo es consciente de que su rotundo triunfo en las urnas se debió al descontento ciudadano con los partidos tradicionales- y tomará medidas como la eliminación de las pensiones para los expresidentes, la reducción en un 60 por ciento de lo que ganan los mandatarios o la erradicación de partidas para protocolo electoral y los aforamientos.
Como muestra de intenciones, el futuro jefe del Ejecutivo ha rechazado vivir en la residencia presidencial de Los Pinos, que ahora será destinada como «espacio para la cultura del pueblo», y no existirá la figura de la primera dama -la esposa del saliente Enrique Peña Nieto ha protagonizado escándalos por corrupción-. «No habrá fueros ni privilegios, me van a poder juzgar a mí como se hace como cualquier ciudadano y no voy a andar rodeado de guardaespaldas», subrayó hace unos días.
De hecho, su investidura ya representará la primera transformación, que, según sus palabras, no será «un cambio de Gobierno, sino de régimen»: tras ser nombrado presidente, saldrá a la Plaza del Zócalo para recibir el bastón de mando de manos de un grupo de indígenas, dejando así clara su intención de integrar a todos los mexicanos.