Pamplona acogerá en 2020 una exposición de Isabel Baquedano

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El Museo de Navarra y el Museo de la Universidad de Navarra acogerán desde el 5 de junio hasta el 20 de septiembre de 2020 la exposición 'De la belleza y lo sagrado', obra de la navarra Isabel Baquedano.

Pamplona acogerá en 2020 una exposición de Isabel Baquedano - Foto: EUROPA PRESS

La directora del Servicio de Museos, Susana Irigaray, y el director del Museo Universidad de Navarra, Jaime García del Barrio, asistieron este lunes a la presentación de la muestra, que puede visitarse desde este miércoles hasta el 26 de enero de 2020 en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Reconocida en los años sesenta como impulsora de la Escuela de Pamplona y artista muy respetada en círculos restringidos -su trabajo gozó de un temprano reconocimiento por parte de la crítica especializada y expuso con regularidad en Madrid y en el País Vasco-, Baquedano, que pronto dejó de firmar y fechar sus cuadros, nunca buscó la notoriedad sino solo el ejercicio puro de la pintura, ha informado el Gobierno foral. Es por ello, ha añadido, poco conocida por el gran público y ese es el principal motivo por el que el Museo de Bellas Artes de Bilbao ha organizado ahora esta exposición con el doble objetivo de divulgar su obra y de profundizar en su conocimiento.

De la belleza y lo sagrado reúne más de ciento cincuenta pinturas y medio centenar de dibujos -en manos, principalmente, de la familia y de coleccionistas particulares-, seleccionados por el escultor Ángel Bados, amigo de Isabel y buen conocedor de su trabajo, y por Miriam Alzuri, técnica del museo.

Entre las obras seleccionadas se encuentran Mesa (1979), una pieza icónica por cuyo 'silencio' a menudo se la ha comparado con los depurados bodegones de Zurbarán y Morandi, ha añadido el Ejecutivo.

LA ARTISTA

Formada en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, Isabel Baquedano ganó en 1957 por oposición la plaza de profesora de Dibujo y Modelado en la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona, donde, hasta 1988, desarrolló un importante magisterio insuflando aires de modernidad en sucesivas generaciones de artistas.

Su vida transcurrió entre Pamplona y Madrid, y a comienzos de la década de 1960 se dio a conocer a través de una pintura en la órbita de la figuración realista, en donde se reconoce la huella de Antonio López. Sin perder de vista el arte pop entonces en boga, incluyó en sus obras un fuerte componente social. Después, se movería hacia composiciones con un trasfondo simbólico, y los paisajes urbanos y la realidad cotidiana y autobiográfica darían paso a temas y cromatismos procedentes del mundo clásico o de la historia sagrada, reflejo de su profunda religiosidad.

Toda su trayectoria artística ha sido una continua búsqueda -sus compañeros de profesión relatan que borraba una y otra vez- de un arte verdadero, realizado con la mayor sobriedad material y conceptual. Muy interesada en la historia del arte, tuvo como referentes a pintores del quattrocento, como Piero della Francesca, pero también contemporáneos como Edward Hopper, con el que comparte el interés por plasmar la soledad cotidiana. Al mismo tiempo acusa la influencia del contexto español con movimientos como el poscubismo, el informalismo, la nueva figuración, el expresionismo, el realismo social o el arte pop. Baquedano tamiza todo esto en un estilo personal que, a menudo, utiliza el pequeño formato para buscar nuevos caminos en cada pintura, ha precisado el Gobierno foral.